Hace 32 años que Chile no actualiza su norma de emisión para vehículos diésel. Actualmente, el examen aplicado en las plantas de revisión técnica mide la opacidad de las emisiones, es decir, la cantidad de humo visible que expulsa un vehículo, mediante un método diseñado para motores de la década de 1990.
Sin embargo, los motores diésel modernos emiten partículas ultrafinas que son invisibles al ojo humano y que este sistema no es capaz de detectar. Como consecuencia, un vehículo que no cuenta con filtro de partículas, o que lo tiene removido, puede aprobar la revisión técnica sin mayores dificultades.
El anteproyecto impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente busca actualizar este sistema mediante la incorporación de un contador de partículas y, por primera vez, mecanismos para controlar el uso de urea automotriz. Mediciones realizadas en Chile evidencian, además, un parque vehicular en condiciones más deficientes que el europeo. Se estima que, bajo estos nuevos controles, podrían reprobar entre cuatro y seis veces más vehículos que en países donde esta tecnología ya se encuentra implementada.
Este artículo, elaborado por Benjamín Carvajal Ponce, director ejecutivo de Uno Punto Cinco; Marcos Pereira, coordinador de Transición Energética; y Mauricio Osses, académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, investigador del CR2 y consejero asesor de Uno Punto Cinco, analiza los principales hallazgos técnicos asociados a esta actualización normativa, así como sus costos, beneficios y los vacíos que aún deben resolverse antes de la entrada en vigencia del decreto.
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